JUANA AZURDUY: SUS IDEAS VENCEN AL TIEMPO
El 12 de julio se conmemora el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América, en homenaje al nacimiento de Juana Azurduy en 1780 en el Alto Perú. Dedicó su vida a la emancipación y a abrirse camino en un mundo atravesado por profundas desigualdades y dominado por hombres.
Desde muy joven cuestionó los mandatos de su época. “¿Qué justicia proclamáis, si continuáis esclavizando y excluyendo a la mujer de todo ideal?”, se preguntaba, anticipando una crítica que surcaría toda su vida.
Juana participó de las guerras contra la corona de España. Una lucha que durante mucho tiempo fue narrada desde una mirada incompleta, dejando afuera a las mujeres, los pueblos indígenas, los gauchos, los mulatos y los afrodescendientes.
Su paso por el convento de Santa Teresa no duró mucho. Su conducta rebelde hizo que la echaran. Una vez afuera, conoció al Comandante Manuel Ascencio Padilla, su compañero de vida. Juntos detuvieron a los realistas entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra.
Formaron parte de las guerrillas del Norte. Allí Juana tuvo un papel clave en la Republiqueta de La Laguna, por lo que se la recuerda y reconoce tanto en Argentina como en Bolivia.
Pese a que la victoria independentista alcanzó su objetivo, para Juana tuvo un costo enorme: fue secuestrada, perdió a cuatro de sus hijos, su casa y vio morir a su gran amor, asesinado por las fuerzas realistas.
También combatió junto a Martín Miguel de Güemes, participación clave para que se reconociera su derecho a vestir uniforme militar. En 1816, el gobierno de Buenos Aires la nombró teniente coronel y Manuel Belgrano le entregó su sable en honor a su valentía.
Fue la primera mujer en alcanzar un rango militar en la historia, pero quedó en la miseria. Fue el Libertador Simón Bolívar quien le otorgó su pensión vitalicia, aunque no impidió que Juana muriera en la pobreza, a los 82 años, el 25 de mayo de 1862.
Hoy, recuperar ejemplo de las mujeres y hombres que pelearon por la verdadera libertad, una libertad colectiva a favor del pueblo, de los invisibilizados, de las mujeres y de los pobres implica volver sobre sus ideas y sus sueños.
Recordar a las heroínas de la emancipación nos convoca a pensar qué modelo de país y de continente queremos construir, sobre todo cuando en nombre de “una presunta libertad” tratan de justificar la entrega de nuestros recursos, la pérdida de soberanía y el avance de nuevas formas de dependencia,